Aquí publicaré temas de psicoanálisis, cine, literatura. Algo de lo que veo y leo en nuestra ciudad
















sábado, 12 de mayo de 2012

Cuando estoy enamorad@ sufro



Cuando estoy enamorad@ sufro...
Hay quien se enamora y florece. Está más guapo, o guapa, de buen humor. Su alegría es contagiosa. Quiere participar a todo el mundo de la buena nueva... en fin. Se convierte en un pesado al que es imposible contradecir, sobre todo en lo que respecta a las maravillosas cualidades que adornan a su amado. O amada. Pero hay otras personas para las amar es sufrir. No es difícil saber qué les ocurre: rápidamente lo cuentan. Parece que todo el mundo debiera compartir sus padecimientos. Lo que tienen en común ambos tipos de personaje es que parece que necesitaran público. Como si escucharse hablar certificara que lo que les sucede es verdad. Y, es más, les está ocurriendo a ellos. Así que este segundo tipo ya no habla de su enamorado. Ni tampoco mucho de sus virtudes. Eligen hablar de lo que les pasa a ellos:

lunes, 16 de abril de 2012

Crecer también es una decisión


Pensemos en nuestra actitud respecto del trabajo. Podemos aspirar a un buen trabajo, desde el punto de vista económico, por ejemplo. Pero quizás nos es importante el horario, y sacrificamos un dinero por un horario que no nos "esclavice". O consideramos importante que esté cerca de casa, para no padecer atascos, horas punta, etc. Quizás no nos importen estas cosas, sino la posibilidad de promocionarnos. Quizás, entonces, continuamos nuestra formación, hacemos cursos fuera del horario de trabajo para poder progresar. Eso supone en muchos casos menos tiempo para la diversión, la familia o la pareja. Ahora pensemos en una pareja. No tienen, los dos, el mismo criterio. Uno se acomoda a lo que tiene: un trabajo estable, no muy creativo pero... ¡qué se le va a hacer! ¡Todo no se puede pedir!...
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viernes, 30 de marzo de 2012

Tenemos que hablar de Kevin


 
Tenemos que hablar de Kevin
 Atención: Si no ha visto la película, y le molesta saber de ella, no siga leyendo.
 Esta es la película acerca de un niño malo. De un niño tan malo tan malo que sabemos desde el principio que acabó en la cárcel. Y como la madre va a visitarlo sola, también sabemosos que posiblemente mató al resto de la familia. Pero es también el relato de la relción con la madre y la familia. Y eso es lo que me irrita: que es increíble. He aquí un matrimonio joven, exitoso, se ve que tienen dinero y, sobre todo, una buena relación. Y tienen un niño, que desde el principio es insoportable. Y cuando la madre se queja el padre dice: pero si es majísimo. Fin de la conversación. Y cuando el niño tiene 7 u 8 años se hace caca encima. Pero no va a ningún especialista. Ojo, profesionales exitosos de USA. Y, no nos engañemos. Si un niño se hace caca, y la madre lo echa en un cambiador como si fuera un bebé, y le limpia el culito, es para consultar. Durante toda la peli no aparece nadie más: ni familia, ni amigos, ni profesores. No vale la pena seguir con el tema de la niña.
Una peli que parece que quiere hablar de algo, pero no se sabe de qué.¡Ah! Y todos hablan de la actuación de Tilda Swinton, actriz que me encanta. Pero que aquí pone cara de pasmada y no la cambia en toda la peli,
Y otra cosa...¿Habéis visto la cantidad de pelis centradas en casos clínicos? Melancolía, Shame, e incluso, Redención.


jueves, 15 de marzo de 2012

La angustia

La sensación de falta de tono vital, de ganas para hacer ciertas cosas, incluso cierto desasosiego en la vida cotidiana nos hacen recurrir a la expresión “angustiado”. Porque no se confunde con los nervios, por ejemplo, que se nos ponen en la boca del estómago frente a una situación importante, como una cita o una entrevista de trabajo.
La angustia, de alguna manera, nos pone nerviosos porque no sabemos qué hacer con ella. No siempre podemos atribuirle una causa, ya que, si nos ha ocurrido algo malo, una desgracia, un accidente, ¿por qué  no nos ponemos tristes, que sería lo lógico?

viernes, 27 de enero de 2012

Los lapsus II

En el artículo anterior sobre los lapsus recordábamos que había sido Freud, a principios del siglo XX, es decir, hace poco más de 100 años, el que había reconocido en estos pequeños “accidentes” de la vida cotidiana, deseos del sujeto. Al igual que ha ocurrido con la energía eléctrica, o la televisión, que se han incorporado a nuestra vida sin que casi podamos imaginarnos cómo era el mundo sin estos descubrimientos e inventos, Freud introdujo una manera de pensar que hoy nos resulta “natural”. Por eso es interesante que recordemos que, por lo menos en estos temas, llevamos pensando así… ¡sólo 100 años! Y aún nos resistimos. Queremos creer que los errores no significan nada, que nuestros cambios de humor se deben a la climatología…
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viernes, 30 de diciembre de 2011

Los lapsus

“Lapsus” es una palabra que tenemos bastante incorporada y solemos olvidar que su relación con la vida cotidiana no siempre ha sido reconocida. Cuando una persona confunde un nombre, por ejemplo, llama a su novia actual con el nombre de la anterior, nos sonreímos, comprendemos el enfado de la joven, e incluso podemos inclinarnos a pensar que esa relación anterior, no ha sido del todo superada.
Esta manera de pensar, en la que reconocemos la implicación del sujeto en un error, la introdujo Freud, trayendo otra manera de pensar, que sin embargo, sólo aceptamos cuando el sentido se nos revela, como en el ejemplo anterior, inmediatamente. De lo contrario, solemos decir que no tienen sentido, que todo el mundo alguna vez olvida, que es una cosa normal. Como si el hecho de compartir esa experiencia con toda la humanidad fuera la garantía de que no habla de nosotros.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Fobia a conducir

La fobia a conducir

La fobia a conducir, como cualquier otra fobia, se manifiesta como un temor excesivo e irracional al conducir o al pensar simplemente en ello. La persona afectada se siente inquieta, puede tener palpitaciones, sudoración. Otros sienten un nudo en el estómago, sensación de vértigo y de pérdida de control. A veces, si se produce mientras se conduce, se imaginan accidentes. Es como si la persona dijera, como decimos muchas veces mientras conducimos o somos acompañantes:
¡Mira lo que ha pasado! ¡Se ha salvado de milagro!
Pero la persona fóbica no lo dice tranquilamente. Realmente lo ha visualizado. A veces tiene pesadillas, antes o después de conducir.
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